jueves, 8 de marzo de 2007

TERRORISMO Y DIALOGOS DE DISTRACCION

Jorge Rodríguez Mancera

El atentado perpetrado por ETA en el aeropuerto de Barajas, tuvo repercusiones enormes en el Gobierno y en la sociedad, cumpliendo así con los propósitos de sus autores de generar terror y desconcierto. Terror como expresión del anhelo humano de sobrevivir y de nuevo volver a las coordenadas del miedo, y desconcierto en el Gobierno de Rodríguez Zapatero, jugado a fondo por un arreglo final con ETA, aún a pocas horas del estallido. Su reacción inmediata fue poner punto final al proceso, convalidando así el éxito de la operación, llenando de júbilo a la radical oposición porque quedaba virtualmente como en el comienzo de su gobierno pero ya ad portas de su terminación.
Esta tragedia me recuerda de alguna manera la vivida por Colombia cuando el Presidente Pastrana accedió al gobierno con la promesa de alcanzar la paz con la guerrilla de las FARC y puso en marcha un proceso también de diálogos con su dirigencia. Allí se adelantaron conversaciones con participación de políticos, empresarios y religiosos muy representativos de la dirigencia colombiana, en un lugar escogido por los líderes guerrilleros y con presencia de todos los medios de comunicación, y como aquí, la sociedad colombiana vivió la ilusión de tener una paz a corto plazo, y algunos hasta pensaron en el Premio Nóbel de Paz para Pastrana. Ilusiones todas fugaces porque las FARC reactivaron al poco tiempo sus actividades y cuando secuestraron un avión comercial y capturaron con fines extorsivos a un senador a bordo, a Pastrana no le quedo mas alternativa que dar por terminado su intentona de paz y reiniciar, ya al término de su período, la misma guerra de tantas décadas y tantos muertos y desplazados.
A pesar de las diferencias en los objetivos de cada uno de estos conflictos, la separación del País Vasco de España para ETA y la realización de una serie de reformas estructurales para transformar a Colombia en un Estado de corte socialista, son evidentes las similitudes en la aplicación de los procedimientos utilizados para alcanzarlos, tales como la lucha armada, la estrategia de guerrillas urbanas o rurales, la prolongación indefinida del conflicto, los atentados generalizados, el uso del terrorismo como forma de lucha y la apelación a la estrategia de diálogos y promesas de negociación.
“Mejor echar lengua que echar bala” se dijo, pensando en una evolución positiva de las partes luego de 40 años de indefinida y estéril confrontación. Pero, sobre qué bases se dialogaría? Principalmente sobre dos pilares: Primero, suspender los ataques y atentados, ubicar un lugar seguro para adelantar las conversaciones, y segundo, estar dispuestos a discutir los objetivos perseguidos con la lucha armada. Interesante planteamiento en teoría, sobre la forma de encarar el problema, pero en el fondo, cual su sinceridad y viabilidad? Porque para alcanzar resultados concretos de paz, el diálogo debería partir de la decisión de ETA de abandonar su aspiración a tener un País Vasco separado de España y consentir solo la introducción de algunas reformas para mejorar su actual condición autonómica? Igualmente, aceptarían las FARC conversar sobre reformas sin afectar los intereses de los poderosos de Colombia, como se hizo en Centroamérica? O los gobiernos y las dirigencias de cada país acogerían las peticiones básicas de los rebeldes como punto de partida?
Seria posible adoptar alguna de estas opciones, dada la imposibilidad de una victoria militar y el desgaste luego de 40 años de desencuentros, la eficacia relativa de la estrategia guerrillera, recordemos Vietnam, la entronización del terrorismo basado no solo en las armas convencionales si no en las inmolaciones de los cuerpos humanos, evidencias de la voluntad de mantener el conflicto hasta cuando las ideas, trasmitidas de generación en generación, se hagan realidad?.
Pero como esta situación esta politizada al máximo, el atentado de Barajas podría sólo brindarle a la oposición una oportunidad similar a la ofrecida a Uribe en Colombia con el fracaso de los diálogos de paz de Pastrana, para acceder de nuevo al poder y retomar la estrategia de guerra para enfrentar a sus contradictores. Porque los “duros” de parte y parte son “señores de la guerra” y la guerra es un modus vivendi desde tiempos inmemoriales, un negocio muy lucrativo para los poderosos, los fabricantes y poseedores de armas, máximos exponentes de la ambición, la codicia y la decadencia del ser humano, y mientras no haya nuevos conflictos se procurara mantener los existentes. En este contexto, la guerra sigue siendo para ellos un medio indispensable de poder y dominación, el terrorismo su contraparte inevitable, y los diálogos un sofisma de distracción para engatusar los anhelos de tranquilidad de las atemorizadas gentes. Dialogar por dialogar porque no hay nada para negociar ni nadie dispuesto realmente a hacerlo, esa seguiría siendo la triste realidad.

1 comentario:

J. Alberto NAVAS SIERRA dijo...

Guadalajara -México- 10 de marzo, 2007)

Me gustó mucho y me resultó muy interesante el tema que nos planteó Jorge.. por lo demás sugestivo en reflexiones.

Como bien se advierte, aunque ambos procesos "subversivos y terroristas" tengan orígenes y objetivos políticos muy diferentes, las estrategias políticas y militares tienen semejanzas bastante homologables. Al fin y al cabo, terror y política siempre han sido repetidas coordenadas históricas a lo largo de la lucha por el poder.

En verdad jamás he podido olvidar la foto de Pastrana aparecida en la 1ra página de El Tiempo y en la que como presidente y solitario "convidado de piedra" tenía la mirada clavada en el magnífico cielo que envolvía la lúgubre mesa de negociación que convocó al comienzo de su mandato y a la que se negó a asistir Marulanda. Su ingenuo desconcierto me recordó la misma cara que este me puso cuando en un examen semestral y como profesor sustituto de Comercio Exterior -en reemplazo temporal del bien recordado Jorge Marmorek-, le formulé una tonta pregunta cuando éste cursaba su último año en la Facultad de Derecho del Rosario. Entonces, en vez de decirme que no sabía la respuesta, mudo y mustio entornó su mirada hacia lo más alto del encalado techo del salón.

Al salir de clase, como todas las mañanas, me hice embetunar los "chagualos" por el "Furringas" a quien le hice la misma pregunta y quien me entretuvo con una brillante exposición sobre el tema durante los 11 minutos -era su record- que duraba su trabajo diario. Esta vez fui yo quien alargó las siempre ilustrativas charlas de cada mañana: después de contarle mi decepción con Pastrana hijo le pregunté al Furringas si creía que este sería algún día presidente: "Pos claro doftor.. me replicó: me extraña su pregu.. no recuerda que fue Ud., el que un día hablando del Carlitos Lleras me dijo que los presidentes en Colombia los elegían los expresidentes mientras sus hijos o nietos podían o les da la joda -ganas- de ser presidentes..."

Y a riesgo de citarme en exceso en anécdotas personales, recuerdo también otra experiencia ilustrativa cuando como presidente de la Cámara de Comercio e Integración Colombo-Venezolana tuve el privilegiado de participar, en compañía de otros estimados colegas gremiales, en el VIII Curso Superior de Defensa Nacional. Encerrados en la "gran sala de estrategia" del ejército en Usaquén los generales del caso nos explicaron con detalles la situación de la "subversión guerrillera", cuyos principales frentes de entonces -ELN, FARC y M19- (los "Paras" apenabas estaban en gestación) contaba con no más de 16 mil efectivos en contra de los casi 160 mil hombres de las FF. AA., y policía nacionales. Luego, en charla de casino, con más de un aguardiente detrás y sin el kepis respectivo, formulamos a los futuros generales de la república -uno de ellos luego valiente Ministro de Defensa- la pregunta del millón:¿Por qué 10 no podían acabar con 1?. La respuesta fue rápida y por lo demás íntima: porque no hay voluntad política; mejor aún: los políticos -gobernaba Turbay Ayala- necesitan mantener la guerrilla.. para sostener el "sistema"; jamás nos autorizan a dar el golpe definitivo..” La pregunta siguiente:: ¿Acaso a Ud., también no les conviene tal pasividad? ...tuvo una respuesta similar: "Sólo nos sirve para ascender rápido y retirarnos jóvenes y bien pensionados..! Pero sin disparar un tiro ni perder un hombre, añadimos algunos.

Como bien lo señala Jorge, cuando el "enano se les creció" los principales jefes políticos colombianos -al menos hasta Álvaro Uribe V.,- aceptaron la cómoda tesis -tan seguida por el PSOE español desde Felipe González; nunca en Inglaterra cara el IRA, ni en Alemania ni Italia y desde luego jamás en la Rusia post soviética- de que la solución del "conflicto" debía ser política antes que militar. La paz firmada entre el presidente Barco y el M-19 terminó siendo nada más que un anunciado “espejismo” que bien pronto estimuló una confrontación más virulenta una vez intereses regionales, en contubernio con políticos y gamonales locales, impusieron la vía de los “paras” como eventual solución militar del conflicto, tal cual ha quedado últimamente evidenciado. Como opción los “paras” resultaron para sus ideólogos un espejismo todavía mayor; ya no sólo por la inviabilidad ética sino política de la solución, sino por la decisión franca del Estado de recobrar el monopolio legítimo de la fuerza para restablecer y mantener el orden público nacional.

Con González -diálogos de Argel- y ahora Rodríguez Zapatero, ETA aprovechó sus “treguas” para reconfigurarse internamente, en especial militar y logísticamente. Del 1er fiasco socialista quedó el adefesio del GAL y una derrota electoral sin apelación. Las no menos de 900 mil personas que desfilaron en Madrid este pasado sábado 10 de marzo, presagian una todavía más contundente derrota socialista; sin que de nuevo nadie sepa si tras un éxito Popular se dará un final tipo Irlanda del Norte o una segregación definitiva del País Vasco.

Y añadiendo algo más a lo dicho por Jorge: los 2 últimos presidentes conservadores del siglo pasado -y lo que va del presente, Betancourt y Pastrana- jugaron insensiblemente a ganarse el premio Nóbel de la Paz a costa del creciente desangre nacional; y en su caso al menos la consolación del Príncipe de Asturias; para ambos en virtud de los entrañables nexos que de siempre les ha unido a la Madre Patria.

Después de mas de medio siglo de infructuosa lucha y desgarrar parte de la entraña colombiana, la FARC y su jefe máximo, "don" Manuel, son hace rato los decanos de la ya exhausta subversión guerrillera mundial; los únicos sobre vivientes de una pretendida "globalización socialista", sino comunista, de la IIa post-guerra mundial.

Ante la confrontación total emprendida 5 años atrás por el actual gobierno, del maomismo la FARC conservan la irrestricta voluntad de triunfar algún día en una marcha sin final hacia el poder que aún en las regiones por ellos controlados escasamente mantienen a base de intimidación y algún "derrame" en "metálico" que les permite su narco-tesorería.

Sin embargo, y por mucho que se nieguen los nexos de la FARC con la nueva "sub-globalización bolivariana", es de imaginarse que para los ideólogos del FARCismo –y también al otro lado del Zulia- sólo faltaría que cayeran Colombia y Perú -Panamá ya no entra en el cuadro- para al menos reconstituir el espacio geográfico de lo que fue la lucha emancipadora de Simón Bolívar y conducir a sus países por el embuste democrático-socialistas del siglo XXI hacia la recomposición final del sueño del Libertador. Por ahora los abrumadores índices de popularidad del presidente Uribe y el relativo éxito de A. García, harán más largo el desangre colombiano y la espera de los bolivarianistas de turno.